Sin embargo, la fascinación del ser humano por lo mágico persiste. Hipócrates lo resumió de este modo: "Los hombres creen que la epilepsia es divina simplemente porque no la entienden. Pero si llaman divino a todo lo que no entienden, entonces no habrá fin para las cosas divinas".
También es propia de la naturaleza
humana la ilimitada
capacidad de la imaginación para concebir mundos. Y no esta mal que así sea, estamos dotados de complejos sistemas nerviosos que nos permiten hacerlo,
al fin y al cabo, no somos autómatas. Lo que resulta extraño es que esta
maravillosa capacidad que nos caracteriza persista en el ámbito de la
comprensión objetiva de la realidad. No existen limites en lo que respecta a
los mundos, objetos y eventos que podemos concebir, lo cual no implica que
todos ellos puedan ser reales o posibles, por eso es que cualquier persona
cuerda sabe que los cerdos voladores
solo existen en la imaginación, del mismo modo que sabemos que los
planetas no son movidos por ángeles.
Ante
un evento inexplicable, el ser humano a menudo tiende a atribuir la ocurrencia del mismo
a fuerzas sobrenaturales, milagros o cosas por el estilo. Pero esto implica un
salto inferencial injustificable. Es mas sensata y coherente la actitud del
escéptico, quien afirma que los datos y/o la información y/o el conocimiento
disponible no son suficientes para explicar el hecho, por el momento. ¿Debemos poner en pie de igualdad a la actitud
del supersticioso que y la del escéptico?. De ningún modo. La afirmación del primero no tiene fundamento
alguno, salvo la falta de explicación , se trata de una conclusión apresurada; la del
segundo, lejos de ser infundada, arraiga en la ponderación de la mas valiosa
y eficaz forma de que disponemos para explicar cuestiones del mundo real: la
combinación de razón y experiencia, combinación robustamente sostenida e
ilustrada por el enfoque científico, que nos muestra, de modo cada vez mas
contundente, que el mundo no es un lugar atestado de milagros ni de magia ni
de seres sobrenaturales, sino de cosas que se comportan legalmente, y que por tanto,
hasta el momento podemos esperar hallar un mecanismo que nos permita explicar
la naturaleza del ser y el cambio.
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